Lea quien quiera, dónde sea, que conmigo quise, y así quedó, seguiré plantando semillas detrás de mí, seguiremos haciendo borradores de lo que pienso, tú, tú, mi, tú y la Luna, aún amanezca, vendrá a darme mi último aventar, el último estirón, el último susurro que hará de ti inolvidable viajera.
Que la embriaguez que pasivamente me envuelve en este invierno, en este último piso, en esta costumbre malacostumbrada de ti, ya nieva a reproches cada tú, en mis sucias alas, aún así no me dejo descender que ya llego al último escalón y darme por Colón por alguna vez quererte a ti y no dejarte ir.


