Mi Ricitos de Oro

Ya que me puse a deletrear su nombre, practicamente boca abajo en mi vieja cama,
destentida, con el viejo edredón de animalitos que
me regalaron cuando apenas tenía 6 años, tenía la puerta del
baño semiabierta, Yo no quería que la luz amarillenta del foco me cegara,
Wow, que lindo tono de luz, seguía boca a bajo con las manos
abrazando los extremos de mi camita, con la cabeza
forzadamente inclinada hacia la derecha, siguiendo el
camino que recorría la luz tenue de mi Pulcro servicio Higiénico,
me adelantaba una exhalante bocanada de aire, tiritaba apenas mis labios
al suspirar, empezaba a darme cuenta que despertaba…
Su Nombre empieza con unos acordes que podría tocar Kenny Guille
en su canción super-romántica Forever In Love en su Saxofón favorito,
Se me dá por pensar en la cursilería de no poder vivir
sin ella, sin que en mi subconciente aparezca Michael Bolton
gritando que Cómo se supone que deba vivir sin vos, Su nombre termina
con las melodías mas edulcorantes de Boney James diciendo
Si podemos sentir el Amor esta noche, respondiendo tan fácil
como Los Domingos por las mañanas como diría Faith No More.
Es así como siento que se llama la parte más linda de mi vida.
Cierto retazo aparece y desaparece como un hechizo en la vulnerabilidad
de un corazón al que le prohibieron latir, si fuera tan simple explicar
cómo me comen las lágrimas nerviosas entre risas
que salen de apenas media sonrisa que con precaución puedo fingir verte
a escondidas y recordar aquella. Le pido que se pierda entre el oleaje
agresivo que disparan mis escritos, que no bostece
de mis ripios que no son ripios, que piense en lo que piensa sin pensar
lo que diga, que suelte y ate su corazón o talvés es mi intención de las mas locas
llevárme el suyo, tenerlo en mi bolsillo,
preguntarle de vez en cuando si le tiembla el corazón cuando le veo, talvés
tenga usted razón, talvés ya olvidé cómo escribir un poema, talvés necesite
verla más, talvés suceda cuando suceda
y cuando suceda, talvés me guste darle este bofetón de locura, literalmente,
ya que muero por vos, lo intento estar, quiero estar, quiero.
Si de mí seder fuera una prueba íntima de decidir si conmigo se quedase,
la llevaría el cielo, jugaríamos entre las nubes del color de sus ojos y
en los parques de sus sonrisas. Hay cosas que sólo
pueden mostrarse en esta dimensión de versos, Yo te pregunto…
me podés ver ahorita? Porque Yo sí puedo verte. Palparte y soñarte.







